martes, 30 de julio de 2024

El primer doctor

Gracias al podcast Luces en el Horizonte, descubrí la serie Doctor Who. En tres capítulos especiales trataban las temporadas nuevas de la serie. Y ahí supe que me llamaba la atención. Por lo que hice una pequeña búsqueda de información y supe que la serie había comenzado en los años 60.

Siendo como soy, tuve que empezar desde el inicio: viendo la serie original en blanco y negro de 1963.


La serie comienza con unos profesores preocupados por la situación de una de sus alumnos, Susan Foreman, la cual vive con su abuelo. Esta alumna destaca por su elevado conocimiento de ciencias, lo que le hace entrar en discusión con sus profesores. Dos de estos profesores (Ian Chesterton y Barbara Wright) deciden investigar dónde vive, en un intento de comprender mejor y ayudar a su alumna.

Es por eso por lo que, cuando la ven entrar en una cabina de policía, deciden entrar, siendo sorprendidos por la TARDIS (Time And Relative Dimensions In Space), la nave con la que viaje el Doctor. Como prácticamente todos los acompañantes del primer doctor (sé que los demás también, pero acabo de empezar el segundo doctor), hacen referencia a que es imposible que haya más espacio dentro de la cabina que fuera, justo cuando se accionan los controles y son transportados, junto con Susan y su abuelo, quien no tarda en descubrir a estos polizones involuntarios, hacia la primera aventura de la serie.



Más allá del serial (que trata las aventuras de una tribu humana en la Edad de Piedra), conoceremos al primer doctor. Interpretado por William Hartnell. Este tiene una personalidad muy fuerte y es muy altivo. No admite ser contradicho y es algo huraño. Siempre trata a los demás con bastante paternalismo y, a veces, con condescendencia. Cuando intuye que alguno de sus acompañantes se va a separar definitivamente de él, se ofende y modifica su conducta tratando a estas personas con una frialdad que casi roza el desprecio. Sin embargo, tiene siempre en cuenta el bienestar de sus acompañantes y amigos e intenta ayudarles cuando se meten en problemas. Es capaz de reflexionar sobre sus errores y se disculpa mediante pequeños detalles. Al final de su etapa, el doctor habrá asumido que los acompañantes no están a su disposición, sino que vienen y van y hacen sus propias vidas y será bastante más comprensivo.
 

Su forma de lidiar con los desafíos es superando intelectualmente a sus adversarios. Mediante la adulación (Nerón), desafíos puramente intelectuales (el Juguetero), u organizando una respuesta contra un gobierno tiránico (los Daleks), pero nunca responde con violencia. De hecho la detesta. Cuando alguno de sus acompañantes se ve obligado a utilizarla siempre muestra su incomodidad.


Es de agradecer que tenga la estructura de pequeños dramas, ya que un monstruo por semana hubiese sido una auténtica exageración. Las primeras temporadas tenían más de cuarenta episodios y no hay mente humana que pueda crear ciento veinte historias con ciento veinte alienígenas distintos, con sus culturas, sus intenciones y sus aspiraciones en tres años. Pero también es en estos pequeños dramas en los que se conoce a los personajes y se ve su evolución y crecimiento.


Como nota curiosa, me ha llamado mucho la atención la caracterización de las especies alienígenas, porque gracias al diseño por ordenador, se ha perdido gran parte de esa magia de crear algo de la nada con materiales corrientes. A veces tienen resultados un poco cutres, pero siempre son llamativos y en muchas ocasiones funcionan. También, en las primeras temporadas, la forma de comportase de los habitantes de otros mundos es un poco infantil o sobreactuada. Pero, para una serie de los sesenta, en la que originalmente la BBC no tenía muchas esperanzas, no está nada mal.




Otra cosa que me ha llamado mucho la atención es el deseo del Doctor de solucionar los problemas de forma pacífica. El primer doctor tiene claro que la paz es un valor en sí mismo. Y tiene sentido. La II Guerra Mundial terminó dieciocho años antes de que se emitiera el primer episodio. Pero los estragos del conflicto se descubrieron durante mucho tiempo más. El actor que interpreta a Ian Chesterton llegó a servir en dicho conflicto. Pocos meses antes de que la serie comenzara a emitirse tuvo lugar la crisis de los misiles de Cuba y pocos días antes del lanzamiento del primer episodio el asesinato de Kennedy. El mundo era convulso, el mundo estaba a punto de enzarzarse en otra guerra. Y Doctor Who, una serie que, inicialmente quería transmitir los valores de la ciencias a los niños y jóvenes, tomó partido abiertamente por la paz.
Quizás deberíamos preguntarnos por qué preferimos la veracidad, aunque sea terrible, antes que los ideales, aunque sean utópicos. Por qué queremos que nuestras ficciones nos recuerden a la realidad en vez de ayudarnos a salir de ella y juzgarla a través de unos ojos renovados. Quizás en otra entrada reflexione sobre esto.


Por último, como curiosidad, el actor William Russell (quien dio vida al mencionado Ian Chesterton), falleció este tres de junio de 2024. Que la TARDIS le acompañe en su viaje.


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